El agua del planeta
Tan valiosos como nuestros bosques son nuestros recursos hídricos, imprescindibles para el el correcto funcionamiento de todo el sistema y la supervivencia del planeta.
Nuestro planeta dispone de un volumen de agua de 1,4 millones de km3. Pero sólo un 2,5% de ella es agua dulce, y una gran parte de ella está congelada en los glaciales. De este total de 2,5%, solamente un 0,4% es el existente en la superficie de la Tierra. Es decir, del total del agua existente en la Tierra, sólo un 0,007% puede considerarse agua potable.
El cambio climático y su efecto sobre el agua potable
El cambio climático está ya alterando la climatología en muchos lugares, con resultado de menores precipitaciones pluviales y la consiguiente sequía. España es, según Greenpeace, uno de los países más afectados por el cambio climático, con una 'africanización' el sur de la Península y una 'mediterranización' de la costa norte, con lo cual los recursos hídricos disminuirán drásticamente. Debemos empezar a prepararnos, y el tratamiento y reciclaje del agua doméstica es una posible solución que nos concede mayor autonomía en caso de restricciones de agua de la red pública.
Aunque éste es un problema generalizado. El suroeste de Australia vive una sequía que ya dura varios años y que ha llevado a la ruina a muchos agricultores locales. Según un estudio de la revista científica Journal of Climate, algunos de los mayores ríos del mundo, tales como el Amarillo, el Ganges y el Colorado están disminuyendo de caudal desde hace 50 años.
Aunque pase desapercibida, el agua es tan importante para la actividad económica de un país como la energía. Ya se han realizado estudios económicos al respecto, y el resultado es que las actividades económicas más afectadas por la escasez de agua serán algunas de alta tecnología que necesitan grandes cantidades de agua para sus procesos de fabricación, las centrales térmicas, que necesitan el agua para refrigerar, y la agricultura. Dentro del sector industrial, las más afectadas serán, lógicamente, el sector de las bebidas, seguidos de la biotecnología, metales y minería. El mísmísimo presidente de Nestlé, ha dicho al respecto: "En las actuales condiciones, se agotará antes el agua que el petróleo".
Algunos países ya han dado la voz de alarma. Sudáfrica, que depende en exclusiva del agua de lluvia para su suministro de agua potable, se está planteando reciclar el agua utilizada y crear una red de desaladoras para garantizar la cobertura mínima de consumo de agua. Australia también se plantea el reciclado y desalinización de agua en grandes cantidades, dado que este país ya está siendo afectado severamente por el cambio climático.
Algunas soluciones a la escasez de agua

Como pequeños consumidores, no tenemos acceso directo a las desaladoras, pero también tenemos a disposición una serie de medidas que pueden ayudarnos a ahorrar agua:
- Obviando los consejos que ya conoce todo el mundo de cerrar el grifo cuando nos lavamos los dientes, etc., lo que sí podemos recordar es que debido al alto consumo de agua dulce que tiene la producción de energía, si nos preocupamos por poner en práctica la eficiencia energética en nuestra casa, también estaremos ahorrando agua.
- Podemos instalar un economizador de agua. Se trata de un tubito que se encaja perfectamente en el grifo y que inyecta un chorro de aire en el caudal de agua del grifo. El resultado es que el volumen del chorro se conserva, volviendose cremoso debido a las burbujas de aire, pero el volumen real de agua disminuye mucho, con el consiguiente ahorro de agua y de energía.
- Si somos consumidores de agua embotellada debido al mal sabor del agua del grifo, debemos recordar que la fabricación y transporte de la botella, así como del agua, cuesta energía y, consecuentemente, emisiones de CO2. Si instalamos algún tipo de depuración en casa, por ejemplo mediante osmosis inversa, ahorraremos dinero, esfuerzo y CO2.
- Naturalmente, también tenemos las opciones de reciclado y tratamiento de agua que ofrece Soliclima: reciclaje de aguas grises o residuales y captación de agua de lluvia. Aunque no se considera agua potable, el tratamiento que se le da al agua la deja totalmente higienizada y puede utilizarse para regar o limpiar, incluso para la lavadora. Las aguas residuales y pluviales son óptimas para regar.